El crimen
del cine Oriente, Barcelona.
Aquel día tuve voluntad de conocer el cine nuevo de mi ciudad. De pronto llamé a mis amigos y planeamos ir al cine que
se queda en el otro lado de la ciudad.
Íbamos a salir por las siete de la noche. Pero, uno de nuestros amigos no
pudo venir. Su madre se había quedado enferma. Al final, después de habernos esperado demasiado, los demás amigos ya no querían mas ir al cine. Entonces me fui solo. Recuerdo que estaba lloviendo a mares y que entre en aquel cine porque no tenia otro sitio donde meterme. Era domingo, habían dado las diez de la noche y hacía bastante rato que habia iniciado la película. Me senté en la última fila y lo primero que hice fue quitarme los zapatos que se me habían puestos perdidos de barro. La película que estaban echando era de amor y salía una chica rubía con un buen par de melones y un fulano que llevaba un sombrero con una pluma y un montón de medallas en el pecho. Un tipo con pinta de príncipe o algo así. Al cabo de un rato me quede como un tronco y cuando me despertó el acomodador había salido casi toda la gente. Ya estaban encendidas las luces, pero apesar de todo me puso la linterna a un palmo de la nariz y me preguntó si pensaba que aquel cine era un hotel.
